Soldado de Dios
Unico tema a tratar es sobre el proposito que Dios tiene con cada uno de sus hijos.
martes, 8 de mayo de 2012
OPINANDO Y REFLEXIONANDO ACERCA DE LA GUERRA ESPIRITUAL QUE ESTAMOS VIVIENDO DENTRO DE LA IGLESIA DONDE NACIMOS COMO CRISTIANOS.
lunes, 8 de noviembre de 2010
No hay qué o quién me separe del amor de Dios
En abundancia o en escases, tu fidelidad al Señor debe prevalecer porque te ha dado la vida terrenal y la eterna.
Por: Pastor Cash Luna, Octubre 15, 2010
El Salmos 39:4 pide al Señor: Hazme saber, Jehová, mi fin, Y cuánta sea la medida de mis días; Sepa yo cuán frágil soy.
Somos frágiles, hombre y mujeres por igual, aunque ellas lloran un poco más que nosotros los varones. Cuando a las señoras se les salen las lágrimas parece que tuvieran cuatro ojos. Queremos hacernos los fuertes pero tenemos debilidades que debemos trabajar. Es necesario tener voluntad para hacer lo bueno que no nos agrada, como estudiar algunas materias, para alcanzar lo que deseamos. Muchas veces es necesario hacer sacrificios para alcanzar lo que nos gusta. Todo debemos hacerlo con la mejor actitud porque hay áreas que debemos reforzar como nuestra voluntad.
A veces resbalamos y caemos en tentación. Demostramos cuán frágiles somos aunque pensemos que estamos firmes. La carne es carne y la debilidad es debilidad. Incluso el paso del tiempo nos demuestra lo frágiles que somos. La vida es corta y todo tiene su momento, tanto dar como recibir. Para encontrar la ganancia al final de nuestros días, debemos sumar y restar.
Convicción, compromiso y carácter
Siempre enseño de “las tres C”: convicción, compromiso y carácter. No puedes hablar de convicción si no lo demuestras con el compromiso. Ser cristiano convencido requiere comprometerse en la obra del Señor, de lo contrario es mentira que eres realmente un miembro del cuerpo de Cristo. Mi convicción de que amaba a Sonia, me llevó a comprometerme con ella en matrimonio. Demuestra tus convicciones mostrando tus compromisos. Si creo que el reino de Dios es lo más importante, que hay cielo, infierno y vida eterna, lo demuestro con mi compromiso de vida, de lo contrario no puedo decir que tengo convicciones en el Señor. Hay parejas que tienen noviazgos de muchos años y no logran comprometerse, ¿qué están esperando? Eso demuestra que no hay convicción.
El compromiso de una vida con convicción, genera un carácter fuerte. Por el contrario, romper con los compromisos, destruye el carácter. Hay estudiantes universitarios que son especialistas en su EPS, es decir: su “Eterno Primer Semestre” porque pasan los años y se inscriben en diferentes carreras pero no se comprometen con ninguna. No tienen convicción. Al comprometerte con Cristo debes crecer poco a poco. Hay personas que me dicen: “Conozco gente que va a su iglesia y fuman”. Seguramente es así porque el compromiso y cambio de vida no se produce de la noche a la mañana. Dios tiene paciencia para que adquiramos convicción, nos comprometamos y desarrollemos carácter. No puedes pedirle a un niño que apenas camina que gane una carrera o las olimpiadas. Los pastores debemos ayudar a crecer a nuestras ovejas con paciencia y cariño. El camino en Cristo Jesús es largo y nadie es digno de levantar el dedo para juzgar a otro en una carrera donde sólo Dios nos enseña. La madurez se produce donde se le da espacio. Madurar gente a golpes es como intentar lograrlo con un banano que quedará todo mallugado. Dale gracias al Señor por la paciencia que nos tiene.
Luego de 25 años de matrimonio puedo decir que tengo carácter de casado y aún es posible mejorar. Recuerdo muy bien cuando conocí a Sonia, cada detalle de su presencia está en mi memoria. Incluso recuerdo el vestido amarillo que usó el día que la pedí en matrimonio. Yo le dije a mi suegro: “Le pido la mano de su hija, quiero casarme con ella”. Entonces, él se puso de pie, me miró, hizo silencio para luego decirme: “no”. Yo pensé: “no sabe a quién le está diciendo que no. Mañana mismo la rapto, si en la iglesia esperamos el rapto, me adelantaré con Sonia”. Claro que su padre inmediatamente me dijo que estaba bromeando y que con gusto me daba permiso para casarme con ella, aunque seguramente no se dio cuenta que por poco me mata del susto. Le doy gracias al Señor por mi matrimonio y los hermosos momentos que hemos vivido a partir de nuestro compromiso y convicción por estar juntos.
Muchas veces sentimos el impulso de romper nuestros compromisos y tirar la toalla. En la universidad sucede. Estamos cansados y tenemos la tentación de faltar a clases o no estudiar para un examen. Cuando estudiaba la licenciatura pasé momentos agotadores. Trabajaba de siete de la mañana a cinco de la tarde; de seis a nueve de la noche asistía a clases en la universidad; al salir iba a casa a cenar y ver un rato a Sonia para después recibir clases privadas de economía hasta la una de la mañana. A veces sentía que mi sistema nervioso iba a colapsar pero tenía convicción. Incluso, al salir de mi examen privado, fui a predicar a los jóvenes porque mi compromiso es serio. Mantén tus compromisos, esa es clave para desarrollar carácter.
Recuerdo cierta vez que boicotearon las Noches de Gloria que organizamos en un país. Los pastores de la iglesia anfitriona me aconsejaron que canceláramos todo pero yo no podía defraudar a mis discípulos. Ellos no podían verme retroceder. Así que seguimos adelante sin importar cuántas personas llegaran. Gracias a Dios vimos milagros maravillosos como un niño que padecía microcefalia que sanó en su hogar mientras la madre estaba en la Cruzada. Al regresar ella a casa, el niño salió corriendo a recibirla y le dijo que tenía hambre, cosa que no podía hacer. También vimos el testimonio de un travesti que se había convertido al Señor pero que no tenía recursos para operarse y quitarse los implantes de senos que se hizo antes. En esa ocasión, el Señor literalmente extrajo el líquido de los implantes que este hombre tenía en el pecho, dándole un cuerpo nuevo. En la siguiente ciudad que visitamos, se incendió el hotel donde me hospedaba, ¡tuve que escapar por la ventana de mi habitación! Era como si el diablo estuviera molesto porque no retrocedí sino que seguí adelante con convicción.
Si retrocedes ante el compromiso dejas de formar carácter. No es lo mismo ser siervo y sierva de Dios que hombres y mujeres convencidos y comprometidos con Él quien siempre busca gente con carácter. Tus compromisos en la iglesia son oportunidades que el Señor te da para formar tu carácter y demostrar tu capacidad de recibir la bendición que desea darte.
Una relación sin condiciones
La Palabra nos ofrece dos distintas experiencia de relación con Dios, una sin convicción ni compromiso y otra incondicional, entregada sin reservas.
En Proverbios 30:7-9 leemos la oración de un hombre que condiciona su relación con Dios:Dos cosas te he demandado; no me las niegues antes que muera: vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; no me des pobreza ni riquezas; manténme del pan necesario; no sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? o que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios.
En este pasaje, la palabra “vanidad” significa “pecado, vacío, falsedad, mentira, conducta indigna”. El hombre que hace esta petición es inmaduro y superficial, ya que le dice a Dios que su relación depende de lo que reciba. Esta es la oración de mucha gente hoy día que la toma como modelo, sin darse cuenta de su error. Nuestra situación económica no debe definir la relación que tengamos con Dios. Este hombre dice: “No me des mucho ni poco, dame lo necesario para estar bien contigo”. ¿Crees que es correcto intentar comprar tu relación con Dios? Algunos dicen: “Señor, si me sanas o me prosperas, te serviré”, “Si solucionas mis problemas me consagro a ti”. Intentan dar una cosa por otra cuando a Él tenemos la obligación de servirle por agradecimiento, sin importar lo que nos provea o deje de darnos. En esta situación, Él te preguntaría: ¿De cuánto tiene que ser el cheque para que estés bien conmigo?
Justamente a esto es a lo que se refiere el salmo 39 cuando le pide que muestre la fragilidad. La oración que leímos en Proverbios es una de las peores que podemos encontrar en la Biblia. Te equivocas si le dices a Dios: “Te serviré si tengo trabajo, de lo contrario, no lo haré” o al contrario: “Te sirvo mientras no tengo trabajo, luego no podré hacerlo porque estaré muy ocupado”. Otros dicen que servirán al Señor para que les de una pareja y cuando finalmente la tienen y se casan, se alejan porque deben atender a sus hijos, la casa y los compromisos. Quienes actúan así, demuestran que no tienen convicción, compromiso ni carácter. Un amigo le dijo a Dios:”Te sirvo pero si me prosperas”. Cuando me lo contó, le expliqué: “Cometiste el peor error de tu vida, intentaste firmar un contrato con condiciones y a Dios se le firma en blanco porque sabe lo que es justo y bueno”. Al Señor Jesucristo le servimos sin ninguna condición. No le pongas precio a tu relación con Él.
En Proverbios 30: 2-3 se da a conocer quién era el hombre que hizo esa oración:Ciertamente más rudo soy yo que ninguno, ni tengo entendimiento de hombre. Yo ni aprendí sabiduría, ni conozco la ciencia del Santo.
No tomemos esta oración como ejemplo porque esa persona reconoce ser ignorante y sin entendimiento.
Por el contrario, en Filipenses 4:10-13 encontramos la oración del apóstol Pablo: En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Esta sí es una auténtica relación con Dios, sin condiciones ni medidas. Pablo, a diferencia del hombre de Proverbios 30, asegura que Dios es lo más importante y su relación con Él no depende de nada, ni de la abundancia ni de la escases porque sabe agradecer en cualquier circunstancia. Aprende a orar como hombre de Dios, con convicción, compromiso y carácter. Asegúrale que nada podrá separarte de Él que te da fuerzas para responder bien ante las dificultades y ante las bendiciones.
El hombre de Proverbios 30 era orgulloso y disfrazaba su incapacidad, debilidad y fragilidad detrás de una actitud de “no me des porque no quiero”. Muchas veces el “no quiero” es una forma de ocultar el “no puedo”. Es como si un hombre de baja estatura dijera que no quiere jugar en la NBA pero en realidad oculta su incapacidad de hacerlo. También podemos compararlo con los guatemaltecos que dicen: “Realmente no queremos que nuestro equipo de fútbol clasifique para el Mundial porque eso es vanidad”. Lo mejor es ser sensatos y decir: “Señor, no sé cómo lograrlo pero si Tú me enseñas, lo lograré”. Demostrando sinceridad, recibirías más bendición.
El carácter es probado en la prosperidad o escases. Pablo dijo que era capaz de amar al Señor ante las pruebas que vienen cuando tenemos dinero y cuando no lo tenemos. Dios ve cómo actuamos en cualquiera de las dos situaciones porque ambas son pruebas. El hombre de Proverbios 30 obviamente no pasó la evaluación ya que advirtió que no estaría bien con el Señor en los momentos buenos ni en los malos, obviamente no tenía carácter.
Con esto comprobamos que la economía influye más en el carácter de lo que pensamos. De no ser así, ¿por qué hay pleito en los hogares cuando no se tienen recursos económicos y también hay peleas cuando tienen dinero y se gasta mal? Debes entregarte al Señor si eres gerente o barrendero, no importa cuál sea tu posición, tu convicción debe ser: “todo lo puedo en Cristo que me fortalece para crecer en las buenas y en las malas”. Estoy seguro que cuando tu economía varía, tu carácter tambalea. Hay que tener la fuerza de nuestro Señor para enfrentar todo.
Romanos 8: 35-39 nos revela la convicción más importante de nuestra vida: ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Cambia tu forma de orar, pierde el miedo y dile: “Señor, sin importar cuánto reciba de tus manos, dame la convicción para afrontar cualquier situación, sea de escases o de prosperidad”. Pídele carácter para amarlo y servirle siempre. Eso es lo que espera de nosotros, oraciones con fidelidad y compromiso para demostrar que nada te separará de Su amor incondicional.